miércoles, 18 de septiembre de 2013

¿Qué se entiende por producto editorial?

El producto es, sin ningún género de dudas, el elemento más importante de un programa de marketing editorial, y el resto de las políticas de precios, comunicación y distribución deben adecuar­se a él; llegando a definir el negocio en el que se encuentra la editorial y sus grupos de interés. Puede afirmarse que cada elemento de una editorial está influido en mayor o menor medida por la política editorial.


La filosofía de orientación al mercado, predominante hoy en el mundo empresarial (y por tanto, del sector editorial), establece que un negocio ha de enfocarse en tres principios básicos: la orientación al consumidor (léase aquí, lector o comprador de libros), la orientación a la competencia y la coordinación interfuncional, todo ello, bajo un objetivo de rentabilidad a largo plazo.

Por tanto bajo esta filosofía se entenderá por producto editorial a un conjunto de atributos físicos (soporte, ya sea físico o digital), de servicio (texto editado para entretener o para ofrecer conocimiento) y simbólicos (autor y marca del editor) que producen satisfacción o beneficios al lector o comprador.

Hay quien ve al libro como una pura mercancía (compra-venta de derechos, compra-venta del libro físico), no distinguiendo entre producto y servicio. Y es así, dado que en el mundo del marketing esta cuestión está ampliamente aceptada, estando claramente superada la distinción entre producto y servicio, llegándose a afirmar incluso que los bienes físicos constituyen un servicio en sí, ya que es de lo que precisamente proveen al consumidor: del uso o disfrute de un servicio que dan para la satisfacción de una necesidad.



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