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miércoles, 4 de mayo de 2016

Fajas de colores



La primera vez que supe que la banda de papel de colores que se le añade a un libro para destacar algo se llamaba faja no puede evitar sonreír. Faja... llevaba mi abuela, y en lugar de verde o, sobre todo, rojo chillón, era de un sufrido color carne que... bueno... ya sabéis de qué hablo.

El caso es que cuando paseamos por los expositores de libros, sea cual sea el género, encontramos fajas envolviendo libros con mensajes que nos saltan a los ojos: decimocuarta edición, el segundo autor más vendido del Reino Unido, la novela en la que se basa la película...

Está claro. La portada ha de ser buena, ha de durar. Pero hay mensajes caducos de vital importancia en el momento en que nacen. Llamadas a la acción, de colores chillones, que hacen saltar a nuestros ojos ejemplares entre las pilas de libros ofertados.

Una estrategia prima hermana de los carteles amarillos de precios de descuento, o los mensajes inscritos en estrellas. El objetivo es destacar, captar nuestra atención, aportar valor. Y lo consiguen. Por eso sus colores saturados: desde aquí invito a que me mandéis fotos de fajas de color gris, o visón, si sois capaces de encontrar una.

Pero no sirven sólo para eso (ni que fuera poca cosa). A mí sí, porque como buen miembro de Edamel soy muy fan de los marcapáginas. Pero mi abuela... bueno, ella usaba la faja color rojo que a veces envolvía los miles de libros que leyó en su vida... como punto de lectura.

martes, 8 de marzo de 2016

Para muestra, un capítulo

Lo malo de los "trailers" de las películas es que la mitad de las veces te ahorran ir al cine. Además de lo engañosos que son por la cuidada elección de los planos más comerciales. Un montaje para el márketing.

Lo mismo pasa con las sinopsis y resúmenes en las contraportadas de los libros. Dicen algo de la historia, del autor, pero con las palabras de alguien que en ocasiones no sabemos quién es.

Pero... ¿un capítulo? Diez, quince páginas del principio, del medio. Por favor no del final. Que muestran el estilo, el ritmo, la metáfora... Sí, también elegidas para venderse mejor, pero con mucha menos trampa.

A parte de la recomendación por parte de alguien de nuestra confianza, pocas maneras mejores de convencer. De saber si ese libro es para nosotros.



jueves, 9 de enero de 2014

Nos gusta la 1ª de cubierta de... La teoría de los sentimientos morales






Fundador de la economía clásica y autor de "La riqueza de las naciones", Adam Smith (1723-1790) suele ser tenido sólo como economista, pero el campo de sus intereses intelectuales fue mucho más amplio. Miembro destacado de la Escuela Escocesa de Filosofía Moral y amigo de David Hume, Smith fue un notable moralista, admirador de la severidad estoica y una persona preocupada por las reglas que gobiernan la conducta humana. De hecho, la obra que en su día le deparó más fama fue "La teoría de los sentimientos morales", publicada en 1759 y traducida íntegramente por primera vez en lengua española en esta edición. Según Adam Smith, de la mezcla ponderada de simpatía hacia los sentimientos ajenos y de amor propio, que no egoísmo, surgen valores morales que en última instancia hacen posible que individuos interesados en sí mismos puedan convivir en una sociedad justa, pacífica, próspera y libre. Estudio preliminar y traducción de Carlos Rodríguez Braun.